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  • Adolescencia y estrés académico: claves para el equilibrio

    Adolescencia y estrés académico: claves para el equilibrio

    La adolescencia es una etapa de descubrimiento y crecimiento, pero también puede estar marcada por momentos de tensión, especialmente cuando se trata del rendimiento escolar. Los adolescentes de hoy enfrentan una gran carga académica, junto con altas expectativas y una presión constante por destacar. Esta combinación puede generar un estrés académico considerable, afectando su autoestima, motivación y salud emocional.

    Como madres, padres o cuidadores, es fundamental reconocer este tipo de estrés y acompañar a los adolescentes con empatía, comprensión y estrategias prácticas que les permitan enfrentar estos desafíos con herramientas reales. También es importante comprender que el estrés, en sí mismo, no siempre es negativo. En pequeñas dosis, puede motivar al adolescente a superarse. Pero cuando se acumula sin espacios de descanso ni contención, puede convertirse en una carga difícil de sobrellevar, con consecuencias tanto a nivel académico como personal.

    Aprender a manejar el estrés desde la adolescencia puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo futuro. Les permite formar una relación más saludable con la exigencia, aprender a priorizar su bienestar emocional y desarrollar habilidades de afrontamiento que les serán útiles en muchos aspectos de su vida adulta.

    Reconociendo los desencadenantes del estrés

    El primer paso para manejar el estrés académico es identificar qué lo está provocando. Para cada adolescente, los desencadenantes pueden variar y tener diferentes niveles de impacto:

    • Exámenes o pruebas estandarizadas que generan ansiedad anticipatoria.
    •  Proyectos extensos o tareas acumuladas que producen sensación de agobio.
    • Falta de organización y gestión del tiempo, lo que lleva a postergar actividades importantes.
    • Expectativas de los padres, profesores o incluso de ellos mismos, a veces difíciles de alcanzar.
    • Comparaciones con compañeros, redes sociales o presión por obtener reconocimiento.

    Ayuda a tu hijo o hija a reflexionar sobre cuáles de estos factores le generan más tensión. Pueden hablarlo abiertamente o usar herramientas como diarios de emociones, encuestas personales, listas de situaciones estresantes o incluso dibujos que representen su estado emocional.

    Además, estate atento a señales indirectas de estrés, como el retraimiento social, dolores físicos sin causa médica aparente, cambios en el rendimiento escolar o en el comportamiento habitual.

    Planificación y organización: claves para prevenir el agobio

    Mucho del estrés académico en adolescentes surge de una sensación de falta de control. Enseñarles a organizarse puede marcar una gran diferencia y aportar seguridad.

    • Crea junto a ellos un horario de estudio equilibrado, que también incluya momentos de ocio y descanso.
    • Divide las tareas grandes en partes manejables. Por ejemplo, si tienen que entregar un proyecto en dos semanas, ayúdales a establecer fechas intermedias para cada parte del trabajo.
    •  Establece metas semanales realistas y celebrables. Un objetivo alcanzado, por pequeño que sea, aporta motivación y sentido de logro.
    • Usa herramientas como agendas físicas, calendarios visuales o aplicaciones digitales como Trello o Google Calendar para fomentar la organización.
    • Introduce la técnica del “pomodoro” (estudio por bloques de 25 minutos con pausas) para mejorar la concentración y evitar el agotamiento mental.

    Además, enséñales técnicas de estudio efectivas: cómo resumir, hacer esquemas, usar mnemotecnia o practicar con exámenes antiguos. Una mejor preparación reduce la ansiedad ante las evaluaciones y mejora el rendimiento.

    Fomentar el autocuidado: el descanso también es productivo

    El autocuidado no es un lujo, es una necesidad. En medio del ajetreo escolar, los adolescentes necesitan momentos para recargar energías. De lo contrario, el agotamiento físico y mental puede llevar a bloqueos, irritabilidad e incluso síntomas de ansiedad o depresión.

    • Practicar deportes o actividades físicas libera endorfinas y mejora el estado de ánimo. Incluso una caminata diaria puede marcar la diferencia.
    • Leer por placer, escuchar música, escribir o hacer arte son excelentes formas de expresión emocional y de desconexión del estrés académico.
    • Socializar con amigos o familiares fortalece el sentido de pertenencia y reduce la sensación de aislamiento.
    • Dormir lo suficiente (idealmente entre 8 y 10 horas) y mantener una alimentación saludable influye directamente en el rendimiento cognitivo y emocional.
    • Incorporar rutinas de relajación, como la meditación guiada, ejercicios de respiración profunda o yoga, puede ser muy útil.

    Anímales a incluir estas actividades en su rutina como parte de su bienestar general, y no solo como recompensas tras el estudio. El bienestar emocional debe ser un hábito, no una excepción.

    Establecer expectativas realistas: menos perfección, más progreso

    Muchos adolescentes se sienten presionados por alcanzar la perfección. Sin embargo, esta meta irreal puede convertirse en una fuente constante de frustración. La autoexigencia extrema no solo genera estrés, sino que puede paralizar y deteriorar la autoestima.

    • Habla con ellos sobre la importancia del esfuerzo y el aprendizaje como procesos, no como resultados. Reforzar esta visión les ayuda a tener una mentalidad de crecimiento.
    • Reconoce sus avances, incluso si no son perfectos. Frases como “sé cuánto te has esforzado” valen más que cualquier calificación.
    • Refuerza que equivocarse también es parte del proceso. Comparte historias propias donde aprendiste a través del error.
    •  Ayúdales a redefinir el éxito: no se trata solo de notas altas, sino de crecimiento personal, constancia y capacidad de adaptación.
    • Evita frases que refuercen la competencia o la comparación con otros. En su lugar, céntrate en sus propios logros.

    Al cambiar la narrativa del “tengo que hacerlo perfecto” por el “quiero dar lo mejor de mí”, se reduce la presión y se fortalece la motivación intrínseca. Esto genera adolescentes más resilientes, con mayor autoconocimiento y seguridad en sí mismos.

    Comunicación abierta: hablar también alivia

    Una conversación honesta puede ser el mejor alivio para el estrés. Establecer un espacio seguro donde puedan expresarse sin miedo es fundamental. A veces, solo necesitan sentirse escuchados, sin consejos inmediatos ni soluciones impuestas.

    •  Establece un espacio seguro: “Siempre estoy aquí para escucharte sin juzgar”. El solo hecho de saberlo puede ser un alivio.
    •  Haz preguntas abiertas: “¿Qué aspecto de la escuela te está costando más?” “¿Cómo te sentiste esta semana con tus clases?”
    • Valida sus emociones: “Es normal sentirse abrumado a veces. No estás solo en esto.”
    • Comparte tus experiencias: “Yo también me sentía así con los exámenes. Lo importante es buscar maneras de afrontarlo.”
    • Busca soluciones juntos: “¿Qué crees que te podría ayudar esta semana? Podemos probarlo y ver cómo te sientes.”
    • Fomenta el autocuidado: “¿Has hecho algo que te haga sentir bien esta semana? ¿Qué te gustaría hacer para relajarte?”
    • Escucha sin interrumpir: muchas veces, lo más sanador es poder hablar libremente, sin que alguien intervenga o corrija.

    Estas conversaciones fortalecen el vínculo afectivo y les dan herramientas para afrontar los momentos difíciles. Además, les muestran que sus emociones son válidas y que pedir ayuda no es señal de debilidad, sino de inteligencia emocional.

    Reconocer los logros: cada paso cuenta

    Los logros no siempre se miden en notas. Celebrar el esfuerzo, la constancia y el crecimiento personal es igual de importante. La motivación no surge solo de los resultados, sino también del reconocimiento cotidiano.

    • Felicita los avances en la organización o la actitud, como levantarse a tiempo o seguir su plan de estudio.
    • Agradece su compromiso y disciplina con frases como: “Me doy cuenta de cuánto estás esforzándote, y lo valoro mucho”.
    • Refuerza que cada paso, por mínimo que sea, es parte del camino hacia su desarrollo personal.
    • Crea pequeños rituales de celebración: una merienda especial, una salida en familia, o simplemente una charla relajada al final del día.
    • Evita utilizar el reconocimiento como herramienta de presión. La validación debe ser genuina y enfocada en el proceso, no en el resultado.

    Reconocer los logros ayuda a construir una autoimagen positiva y motiva a seguir superándose sin presiones innecesarias. Además, promueve una relación más sana con el estudio, basada en el disfrute del aprendizaje y no solo en el rendimiento.

    Buscar ayuda cuando sea necesario

    Si el estrés se vuelve constante o demasiado intenso, es momento de buscar apoyo profesional. A veces, lo mejor que podemos hacer como adultos es reconocer nuestros propios límites y recurrir a quienes están capacitados para acompañar.

    • Un psicólogo especializado en adolescentes puede ofrecer estrategias personalizadas de regulación emocional, gestión del tiempo y resolución de conflictos.
    • Los orientadores escolares también pueden ser aliados valiosos para ajustar cargas académicas o mediar con docentes.
    • Participar en talleres o programas de bienestar escolar puede ser otra vía de apoyo.
    • Acudir a terapia no es una debilidad, sino un acto de valentía y autocuidado. Enseñar esto desde casa normaliza la salud mental como parte del bienestar integral.

    No están solos. Existen recursos y profesionales dispuestos a acompañarlos en este camino. Lo importante es dar el primer paso y pedir ayuda a tiempo.

    Por lo tanto, el estrés académico en adolescentes es real, pero también es una oportunidad para desarrollar habilidades emocionales que les servirán toda la vida. Enseñarles a reconocer sus límites, organizar su tiempo, cuidar su bienestar y pedir ayuda cuando la necesitan es una forma de empoderarlos.

    Desde el hogar, podemos ser esa red de contención que les permite avanzar con confianza, sabiendo que no necesitan ser perfectos para ser valiosos. Brindarles apoyo incondicional, espacio para crecer y herramientas prácticas es sembrar en ellos la capacidad de cuidarse, superarse y vivir con mayor equilibrio emocional.

    A largo plazo, los adolescentes que aprenden a gestionar su estrés no solo tendrán mejores resultados académicos, sino también relaciones más sanas, mayor autoestima y una vida más equilibrada. Acompañarlos en este proceso es un regalo que perdurará mucho más allá de las calificaciones escolares

  • Para ti, adolescente que no quiere ir al psicólogo (y está bien sentirse así)

    Para ti, adolescente que no quiere ir al psicólogo (y está bien sentirse así)

    “Somos profesionales de la psicología, especializadas en las relaciones humanas.”

    Nuestros servicios

    El Centro de Psicología Sandra Ribeiro es un Centro Sanitario Autorizado por la Comunidad de Madrid con N.º CS19965, localizado en Majadahonda.

    Las psicólogas que colaboran con el Centro están especializadas en las más diversas problemáticas psicológicas, así como en asesoramiento y desarrollo personal.

    Ponemos a tu disposición servicios de terapia individual con adultos, niños, adolescentes, terapia de pareja y terapia familiar. Atendemos de forma presencial y online, en español, en inglés y en portugués. Todo ello, bajo una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad.

    Nuestro enfoque Sistémico, Humanista e Integrador nos permite apoyar nuestra intervención en la relación terapéutica bien estructurada, es decir, una relación humana basada en el respeto, la cercanía y la honestidad. Nuestra intervención terapéutica está basada en tratamientos de eficacia comprobada recogidos de las propuestas mundiales con credibilidad y evidencia científica.

    Terapias

    Terapia Adultos

    TERAPIA DE PAREJA

    TERAPIA FAMILIAR

    TERAPIA PARA ADOLESCENTES

    ¿Cómo trabajamos?

    Desde una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad, nuestras intervenciones buscan tratar cada caso con la individualidad que merece. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, por ello, cada intervención estará adaptada para ayudar a esta persona en particular, respetando su tiempo.

    Tras la primera toma de contacto y ya en la primera sesión, empezamos una fase de evaluación en la que abordaremos tus necesidades, recogiendo datos que nos puedan ayudar a explorar el problema, saber cómo éste se manifiesta y cómo afecta a tu vida diaria. Toda la información recogida en esta fase nos ayudará a trazar, conjuntamente contigo, una línea en la que centraremos nuestra intervención y en la que podamos trabajar sobre los objetivos y las metas que deseas alcanzar y la mejor forma de conseguirlos. Por último, en la fase de seguimiento, evaluaremos los objetivos alcanzados y plantearemos estrategias para prevenir posibles recaídas.

    Es verdad que terapeuta y paciente caminaremos juntos durante todo el proceso terapéutico, pero eres tú quien tendrá un papel principal en este viaje.

    Un plan adaptado a ti

    Diseñamos tratamientos personalizados que se ajustan a tus necesidades y objetivos. Contigo, trazamos el camino hacia tu bienestar.

    Cerca de ti, presencial u online

    Te acompañamos donde estés, con la misma cercanía y calidad, ya sea en nuestras consultas o desde la comodidad de tu hogar.

    Profesionales especializados para cada necesidad

    Contamos con un equipo diverso y altamente cualificado, preparado para ofrecerte el apoyo que necesitas en cada etapa de tu vida.

    Nuestros pacientes nos avalan

    Cada historia de mejora y bienestar nos motiva a seguir creciendo. Sus testimonios son nuestra mayor recompensa.

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  • Guía para madres y padres desesperados: cuando tu adolescente no quiere ir al psicólogo

    Guía para madres y padres desesperados: cuando tu adolescente no quiere ir al psicólogo

    Es muy común que los adolescentes rechacen la idea de ir al psicólogo. No es por “llevar la contraria”, sino porque están en una etapa en la que proteger su independencia es clave. Además, puede que no comprendan del todo qué es una terapia, o tengan miedo de sentirse juzgados.

    Es importante que comprendas que esa resistencia es esperable y que desde su etapa de desarrollo y sus experiencias. Respira. No estás sola/o.

    ¿Por qué muchos adolescentes no quieren ir al psicólogo?

    Rechazar la terapia no significa que no la necesiten. A menudo, hay motivos profundos detrás de ese “no quiero ir”, aunque no siempre sepan expresarlos. Aquí algunos de los más frecuentes:

    • “No quiero que me vean como alguien con un problema”:: Tienen miedo de ser etiquetados, juzgados o tratados de forma distinta.
    • “No quiero contarle mis cosas a un/a desconocido/a”:: La confianza se construye con el tiempo. Al principio, puede sentirse incómodo o incluso amenazante.
    • “Me van a decir que lo estoy haciendo todo mal”::Algunos creen que ir al psicólogo es como estar en un interrogatorio o recibir órdenes.
    • “Si voy, mis padres se van a enterar de todo”::Temen perder su privacidad y ser traicionados, sobre todo si no entienden cómo funciona la confidencialidad (te la explicamos en otro apartado).
    • “Yo no necesito ayuda”: El orgullo, la negación del malestar o el deseo de ser autónomos les hacen resistirse, aunque por dentro estén sufriendo.
    • “Mi madre/padre es quien debería ir, no yo”:A veces sienten que su malestar tiene que ver con lo que pasa en casa, y no quieren cargar con toda la responsabilidad.
    • “No sé cómo hablar de lo que me pasa”: No tienen aún el lenguaje emocional o sienten que sus problemas “no son tan graves” como para merecer ayuda.

    Y en el fondo…

    Resistirse a la terapia puede ser una forma de protegerse. No significa que no necesiten hablar. Significa que necesitan sentir que pueden hacerlo en un lugar seguro, donde no serán juzgados, forzados ni tratados como un problema.

    Te ofrecemos algunas pautas que te pueden ayudar a ayudarlo/a:

    • Valida, en lugar de presionar.

    Evita frases como “¡Vas porque lo digo yo!” o “Te hace falta”. Aunque venga de una buena intención, este enfoque suele levantar más muros.

    Prueba con:

    “Sé que no te apetece, y lo entiendo. A veces también me cuesta pedir ayuda. Pero me preocupa cómo te sientes y quiero que tengas otro espacio, distinto a casa, donde puedas hablar si lo necesitas.”

    • Habla con honestidad emocional.

    Los adolescentes perciben cuando estamos actuando o imponiendo. Sé sincera/o:
    “Yo también estoy aprendiendo a manejar esto. No siempre sé cómo ayudarte y me siento perdida. Me haría sentir más tranquila saber que estás acompañado por alguien que sabe cómo escuchar y ayudarte.”

    • Ofrécele poder de decisión.

    En lugar de obligar, ofrece opciones:

    1. Proponer una única sesión “de prueba” sin compromiso.
    2. Mostrarle fotos o vídeos del terapeuta o del espacio.
    3. Preguntarle si quiere elegir el horario, si prefiere presencial u online.
    • No lo conviertas en un conflicto.

    Evita hablar del tema en momentos de tensión o delante de otras personas. Mantén conversaciones cortas, tranquilas y repetidas en el tiempo. A veces, la semilla necesita tiempo para germinar.

    • Cuida tu propio lenguaje emocional.

    Frases como “me estás volviendo loca” o “ya no sé qué hacer contigo” lo colocan como el problema. Mejor: “Estoy preocupada por ti, y quiero que podamos buscar soluciones juntos.”

    • A veces, empieza por ti.

    Hay momentos en que lo más útil es que seas tú quien acuda primero a terapia. Esto no solo te dará herramientas para manejar mejor la situación, sino que puede despertar en tu hijo/a la curiosidad: “¿Qué es eso que hace que mi madre esté más tranquila últimamente?”

    Para padres y madres: sobre la confidencialidad en la terapia con adolescentes

    Una de las razones por las que muchos adolescentes se resisten a ir a terapia es el miedo a que todo lo que digan sea contado luego a sus padres. Es importante que sepan que eso no va a ocurrir, y que tú también estés informada/o.

    ¿Qué significa la confidencialidad terapéutica?

    Todo lo que tu hijo/a comparta con su psicóloga quedará entre ellos, salvo que se dé alguna situación excepcional en la que esté en riesgo su vida o la de otras personas.
    Por ejemplo:

    • Riesgo grave de autolesión o suicidio.
    • Riesgo grave de agresión a otros.
    • Situaciones de abuso o desprotección.

    ¿Y tú, como madre/padre, qué puedes saber?

    Podrás tener contacto con la psicóloga para compartir tu visión y preocupaciones, y podrás recibir orientación general si se considera útil para el proceso. Pero no tendrás acceso al contenido específico de las sesiones. Esto no es por excluirte, sino porque proteger ese espacio confidencial es esencial para que tu hijo/a confíe y se abra con libertad.

    ¿Y si tu hijo/a pudiera leer algo escrito solo para él/ella?

    A veces, lo que no pueden escuchar de nosotros, sí lo pueden leer a su manera. En la segunda parte de esta guía, hablamos directamente con adolescentes que no quieren ir al psicólogo, sin presionar, sin juzgar. Te invitamos a compartirlo con tu hijo/a, si sientes que puede ayudar.

    Lee la continuación: “Para ti, adolescente que no quiere ir al psicólogo (y está bien sentirse así)”

    Estamos aquí para ayudarte.

    Pide cita:

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    Para mantenerte informado/a de todos nuestros artículos, síguenos en Instagram.

    Sandra Ribeiro

    Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

    Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

    Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

    Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

     

     

  • Guía para madres y padres desesperados: cuando tu adolescente no quiere ir al psicólogo

    Guía para madres y padres desesperados: cuando tu adolescente no quiere ir al psicólogo

    Es muy común que los adolescentes rechacen la idea de ir al psicólogo. No es por “llevar la contraria”, sino porque están en una etapa en la que proteger su independencia es clave. Además, puede que no comprendan del todo qué es una terapia, o tengan miedo de sentirse juzgados.

    Es importante que comprendas que esa resistencia es esperable y que desde su etapa de desarrollo y sus experiencias. Respira. No estás sola/o.

    ¿Por qué muchos adolescentes no quieren ir al psicólogo?

    Rechazar la terapia no significa que no la necesiten. A menudo, hay motivos profundos detrás de ese “no quiero ir”, aunque no siempre sepan expresarlos. Aquí algunos de los más frecuentes:

    • “No quiero que me vean como alguien con un problema”:: Tienen miedo de ser etiquetados, juzgados o tratados de forma distinta.
    • “No quiero contarle mis cosas a un/a desconocido/a”:: La confianza se construye con el tiempo. Al principio, puede sentirse incómodo o incluso amenazante.
    • “Me van a decir que lo estoy haciendo todo mal”::Algunos creen que ir al psicólogo es como estar en un interrogatorio o recibir órdenes.
    • “Si voy, mis padres se van a enterar de todo”::Temen perder su privacidad y ser traicionados, sobre todo si no entienden cómo funciona la confidencialidad (te la explicamos en otro apartado).
    • “Yo no necesito ayuda”: El orgullo, la negación del malestar o el deseo de ser autónomos les hacen resistirse, aunque por dentro estén sufriendo.
    • “Mi madre/padre es quien debería ir, no yo”:A veces sienten que su malestar tiene que ver con lo que pasa en casa, y no quieren cargar con toda la responsabilidad.
    • “No sé cómo hablar de lo que me pasa”: No tienen aún el lenguaje emocional o sienten que sus problemas “no son tan graves” como para merecer ayuda.

    Y en el fondo…

    Resistirse a la terapia puede ser una forma de protegerse. No significa que no necesiten hablar. Significa que necesitan sentir que pueden hacerlo en un lugar seguro, donde no serán juzgados, forzados ni tratados como un problema.

    Te ofrecemos algunas pautas que te pueden ayudar a ayudarlo/a:

    • Valida, en lugar de presionar.

    Evita frases como “¡Vas porque lo digo yo!” o “Te hace falta”. Aunque venga de una buena intención, este enfoque suele levantar más muros.

    Prueba con:

    “Sé que no te apetece, y lo entiendo. A veces también me cuesta pedir ayuda. Pero me preocupa cómo te sientes y quiero que tengas otro espacio, distinto a casa, donde puedas hablar si lo necesitas.”

    • Habla con honestidad emocional.

    Los adolescentes perciben cuando estamos actuando o imponiendo. Sé sincera/o:
    “Yo también estoy aprendiendo a manejar esto. No siempre sé cómo ayudarte y me siento perdida. Me haría sentir más tranquila saber que estás acompañado por alguien que sabe cómo escuchar y ayudarte.”

    • Ofrécele poder de decisión.

    En lugar de obligar, ofrece opciones:

    1. Proponer una única sesión “de prueba” sin compromiso.
    2. Mostrarle fotos o vídeos del terapeuta o del espacio.
    3. Preguntarle si quiere elegir el horario, si prefiere presencial u online.
    • No lo conviertas en un conflicto.

    Evita hablar del tema en momentos de tensión o delante de otras personas. Mantén conversaciones cortas, tranquilas y repetidas en el tiempo. A veces, la semilla necesita tiempo para germinar.

    • Cuida tu propio lenguaje emocional.

    Frases como “me estás volviendo loca” o “ya no sé qué hacer contigo” lo colocan como el problema. Mejor: “Estoy preocupada por ti, y quiero que podamos buscar soluciones juntos.”

    • A veces, empieza por ti.

    Hay momentos en que lo más útil es que seas tú quien acuda primero a terapia. Esto no solo te dará herramientas para manejar mejor la situación, sino que puede despertar en tu hijo/a la curiosidad: “¿Qué es eso que hace que mi madre esté más tranquila últimamente?”

    Para padres y madres: sobre la confidencialidad en la terapia con adolescentes

    Una de las razones por las que muchos adolescentes se resisten a ir a terapia es el miedo a que todo lo que digan sea contado luego a sus padres. Es importante que sepan que eso no va a ocurrir, y que tú también estés informada/o.

    ¿Qué significa la confidencialidad terapéutica?

    Todo lo que tu hijo/a comparta con su psicóloga quedará entre ellos, salvo que se dé alguna situación excepcional en la que esté en riesgo su vida o la de otras personas.
    Por ejemplo:

    • Riesgo grave de autolesión o suicidio.
    • Riesgo grave de agresión a otros.
    • Situaciones de abuso o desprotección.

    ¿Y tú, como madre/padre, qué puedes saber?

    Podrás tener contacto con la psicóloga para compartir tu visión y preocupaciones, y podrás recibir orientación general si se considera útil para el proceso. Pero no tendrás acceso al contenido específico de las sesiones. Esto no es por excluirte, sino porque proteger ese espacio confidencial es esencial para que tu hijo/a confíe y se abra con libertad.

    ¿Y si tu hijo/a pudiera leer algo escrito solo para él/ella?

    A veces, lo que no pueden escuchar de nosotros, sí lo pueden leer a su manera. En la segunda parte de esta guía, hablamos directamente con adolescentes que no quieren ir al psicólogo, sin presionar, sin juzgar. Te invitamos a compartirlo con tu hijo/a, si sientes que puede ayudar.

    Lee la continuación: “Para ti, adolescente que no quiere ir al psicólogo (y está bien sentirse así)”

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    Sandra Ribeiro

    Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

    Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

    Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

    Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

     

     

  • Asesoramiento psicológico: cuando no estás mal,  pero quieres estar mejor

    Asesoramiento psicológico: cuando no estás mal, pero quieres estar mejor

    “Somos profesionales de la psicología, especializadas en las relaciones humanas.”

    Nuestros servicios

    El Centro de Psicología Sandra Ribeiro es un Centro Sanitario Autorizado por la Comunidad de Madrid con N.º CS19965, localizado en Majadahonda.

    Las psicólogas que colaboran con el Centro están especializadas en las más diversas problemáticas psicológicas, así como en asesoramiento y desarrollo personal.

    Ponemos a tu disposición servicios de terapia individual con adultos, niños, adolescentes, terapia de pareja y terapia familiar. Atendemos de forma presencial y online, en español, en inglés y en portugués. Todo ello, bajo una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad.

    Nuestro enfoque Sistémico, Humanista e Integrador nos permite apoyar nuestra intervención en la relación terapéutica bien estructurada, es decir, una relación humana basada en el respeto, la cercanía y la honestidad. Nuestra intervención terapéutica está basada en tratamientos de eficacia comprobada recogidos de las propuestas mundiales con credibilidad y evidencia científica.

    Terapias

    Terapia Adultos

    TERAPIA DE PAREJA

    TERAPIA FAMILIAR

    TERAPIA PARA ADOLESCENTES

    ¿Cómo trabajamos?

    Desde una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad, nuestras intervenciones buscan tratar cada caso con la individualidad que merece. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, por ello, cada intervención estará adaptada para ayudar a esta persona en particular, respetando su tiempo.

    Tras la primera toma de contacto y ya en la primera sesión, empezamos una fase de evaluación en la que abordaremos tus necesidades, recogiendo datos que nos puedan ayudar a explorar el problema, saber cómo éste se manifiesta y cómo afecta a tu vida diaria. Toda la información recogida en esta fase nos ayudará a trazar, conjuntamente contigo, una línea en la que centraremos nuestra intervención y en la que podamos trabajar sobre los objetivos y las metas que deseas alcanzar y la mejor forma de conseguirlos. Por último, en la fase de seguimiento, evaluaremos los objetivos alcanzados y plantearemos estrategias para prevenir posibles recaídas.

    Es verdad que terapeuta y paciente caminaremos juntos durante todo el proceso terapéutico, pero eres tú quien tendrá un papel principal en este viaje.

    Un plan adaptado a ti

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    Cerca de ti, presencial u online

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    Profesionales especializados para cada necesidad

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    Nuestros pacientes nos avalan

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    ¿Cómo trabajamos?

    Desde una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad, nuestras intervenciones buscan tratar cada caso con la individualidad que merece. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, por ello, cada intervención estará adaptada para ayudar a esta persona en particular, respetando su tiempo.

    Tras la primera toma de contacto y ya en la primera sesión, empezamos una fase de evaluación en la que abordaremos tus necesidades, recogiendo datos que nos puedan ayudar a explorar el problema, saber cómo éste se manifiesta y cómo afecta a tu vida diaria. Toda la información recogida en esta fase nos ayudará a trazar, conjuntamente contigo, una línea en la que centraremos nuestra intervención y en la que podamos trabajar sobre los objetivos y las metas que deseas alcanzar y la mejor forma de conseguirlos. Por último, en la fase de seguimiento, evaluaremos los objetivos alcanzados y plantearemos estrategias para prevenir posibles recaídas.

    Es verdad que terapeuta y paciente caminaremos juntos durante todo el proceso terapéutico, pero eres tú quien tendrá un papel principal en este viaje.

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    Cada historia de mejora y bienestar nos motiva a seguir creciendo. Sus testimonios son nuestra mayor recompensa.

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  • Asesoramiento psicológico: cuando no estás mal,  pero quieres estar mejor

    Asesoramiento psicológico: cuando no estás mal, pero quieres estar mejor

    ¿Terapia o asesoramiento psicológico? Así diferenciamos en nuestro centro:

    Cuando pensamos en acudir a un psicólogo o psicóloga, muchas veces lo asociamos con “tener un problema”. Sin embargo, la psicología no solo está al servicio del sufrimiento, también puede acompañar procesos de desarrollo personal, toma de decisiones, búsqueda de sentido o mejora del bienestar general. En este contexto, es importante distinguir entre asesoramiento psicológico y terapia psicológica. Aunque comparten herramientas y enfoque profesional, tienen objetivos y marcos distintos. No se trata de categorías excluyentes, pero sí responden a necesidades
    diferentes.

    ¿Qué es el asesoramiento psicológico?

    El asesoramiento psicológico es un espacio que puede ser breve y suele estar focalizado y orientado a temas concretos. Se trata de un proceso flexible, que puede constar de una o varias sesiones, según el motivo de consulta. No parte necesariamente de un diagnóstico ni de la presencia de un trastorno, sino del deseo de mejorar, crecer y/o tomar decisiones con mayor claridad. Algunas personas acuden al asesoramiento para:

    • Resolver una duda puntual o afrontar una situación concreta (por ejemplo, un cambio de trabajo, una elección académica o una dificultad con la crianza).
    • Potenciar habilidades personales y/o profesionales.
    • Reflexionar sobre su estilo de comunicación, liderazgo, gestión emocional o relaciones.
    • Buscar orientación para prevenir dificultades antes de que se cronifiquen.

    A diferencia del coaching, que muchas veces carece de respaldo clínico y formativo riguroso, el asesoramiento psicológico está a cargo de profesionales de la psicología con formación universitaria y experiencia clínica, lo que garantiza un marco ético, científico y centrado en la persona.

    ¿Y la terapia psicológica?

    La terapia psicológica implica un proceso más profundo y sostenido en el tiempo. Suele estar orientada a trabajar sobre un malestar emocional o mental que interfiere en la vida cotidiana, como ansiedad, depresión, trauma, conflictos relacionales, duelos no elaborados, trastornos en general, … El objetivo es comprender las raíces del sufrimiento, acompañar el proceso de elaboración y promover cambios significativos y duraderos.
    La terapia psicológica implica una evaluación clínica más exhaustiva y un compromiso más continuado, donde se establecen objetivos terapéuticos personalizados y se trabaja desde un enfoque integrador, según las necesidades de la persona.

    ¿En qué casos puede ser útil el asesoramiento psicológico?

    El asesoramiento psicológico es especialmente útil cuando hay una pregunta clara, una inquietud puntual o un deseo de mejora en algún área de la vida. Algunos ejemplos:

    • Una persona que necesita tomar una decisión importante: un cambio de carrera, una mudanza, una ruptura, o elegir un camino académico. El asesoramiento le permite explorar sus opciones, revisar sus miedos y valores, y tomar decisiones más conscientes.
    • Un empresario o líder de equipo que quiere mejorar su comunicación, su manejo de conflictos o su forma de liderar. Puede trabajar en cómo dar feedback, cómo sostener equipos en momentos de crisis o cómo compatibilizar el liderazgo con su bienestar personal.
    • Un artista (actor, cantante, músico, bailarín, escritor, etc.) que atraviesa un momento de bloqueo creativo, inseguridad escénica o presión por el rendimiento. El asesoramiento psicológico ofrece herramientas para gestionar emociones, recuperar el foco y reconectar con el sentido de su trabajo.
    • Una madre o padre que se siente sobrepasado o con dudas respecto a la crianza. Sin que haya una patología, puede necesitar un espacio para reflexionar sobre su rol, sus recursos y sus necesidades.
    • Una persona que quiere mejorar su bienestar general, su autoconocimiento o sus relaciones. A veces no hay una crisis, pero sí una necesidad de pausa, revisión y crecimiento.

    ¿Cuál necesito?

    No es necesario “estar mal” para acudir a una psicóloga. A veces, lo que necesitamos es un espacio de escucha profesional para ordenar ideas, revisar decisiones o conectar con nuestra autenticidad. Otras veces, el malestar sí requiere una intervención más profunda y constante.
    Muchas veces, no es evidente qué tipo de acompañamiento se necesita. En cualquier caso, una primera sesión con nuestras psicólogas puede ayudarte a saber qué tipo de acompañamiento es el más adecuado para ti en este momento, un asesoramiento puntual o un proceso terapéutico.
    Lo importante es saber que no es necesario tener un trastorno para acudir a una psicóloga. También se puede acudir para vivir mejor, decidir mejor, expresarse mejor o liderar mejor. La psicología no solo repara; también potencia, acompaña, construye.

    Estamos aquí para ayudarte.

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    Sandra Ribeiro

    Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

    Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

    Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

    Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

     

     

  • Volver a ti: sanar la herida del autoabandono

    Volver a ti: sanar la herida del autoabandono

    Profesionales de la salud, especializado en las relaciones humanas

    Nuestros servicios

    El Centro de Psicología Sandra Ribeiro es un Centro Sanitario Autorizado por la Comunidad de Madrid con N.º CS19965, localizado en Majadahonda.

    Las psicólogas que colaboran con el Centro están especializadas en las más diversas problemáticas psicológicas, así como en asesoramiento y desarrollo personal.

    Ponemos a tu disposición servicios de terapia individual con adultos, niños, adolescentes, terapia de pareja y terapia familiar. Atendemos de forma presencial y online, en español, en inglés y en portugués. Todo ello, bajo una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad.

    Nuestro enfoque Sistémico, Humanista e Integrador nos permite apoyar nuestra intervención en la relación terapéutica bien estructurada, es decir, una relación humana basada en el respeto, la cercanía y la honestidad. Nuestra intervención terapéutica está basada en tratamientos de eficacia comprobada recogidos de las propuestas mundiales con credibilidad y evidencia científica.

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    Terapia Adultos

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    ¿Cómo trabajamos?

    Desde una actitud de escucha, proximidad, ética profesional y total confidencialidad, nuestras intervenciones buscan tratar cada caso con la individualidad que merece. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, por ello, cada intervención estará adaptada para ayudar a esta persona en particular, respetando su tiempo.

    Tras la primera toma de contacto y ya en la primera sesión, empezamos una fase de evaluación en la que abordaremos tus necesidades, recogiendo datos que nos puedan ayudar a explorar el problema, saber cómo éste se manifiesta y cómo afecta a tu vida diaria. Toda la información recogida en esta fase nos ayudará a trazar, conjuntamente contigo, una línea en la que centraremos nuestra intervención y en la que podamos trabajar sobre los objetivos y las metas que deseas alcanzar y la mejor forma de conseguirlos. Por último, en la fase de seguimiento, evaluaremos los objetivos alcanzados y plantearemos estrategias para prevenir posibles recaídas.

    Es verdad que terapeuta y paciente caminaremos juntos durante todo el proceso terapéutico, pero eres tú quien tendrá un papel principal en este viaje.

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    Diseñamos tratamientos personalizados que se ajustan a tus necesidades y objetivos. Contigo, trazamos el camino hacia tu bienestar.

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  • Volver a ti: sanar la herida del autoabandono

    Volver a ti: sanar la herida del autoabandono

    Muchas personas llevan vidas aparentemente normales: trabajan, cuidan de otros, sonríen en fotos. Pero en silencio, sienten que algo está desconectado. No saben cómo ponerle nombre a esa sensación de vacío, a esa dificultad para sentir, para estar presentes o para cuidarse de verdad.
    A esto, desde la psicología, lo llamamos disociación interna.

    1. ¿Qué es la disociación interna?

    No se trata de “perder la cabeza” ni de olvidar quién eres, como a veces muestran las películas. Disociarse internamente es, en realidad, una estrategia de supervivencia emocional. Es separarte de lo que duele, dividirte en capas para seguir funcionando. Es hacer por fuera, mientras algo en ti se desconecta por dentro. Es posible que en la infancia aprendieras que mostrar emociones no era seguro. O que fuiste el adulto responsable en una casa caótica. Que aprendiste a “seguir adelante” sin que nadie preguntara cómo estabas.

    2. Signos comunes de disociación interna

    • Haces mucho, pero te cuesta sentir.
    • Eres eficiente, pero no te cuidas.
    • Escuchas a los demás, pero no sabes qué necesitas tú.
    • Te ves desde fuera, como si vivieras una vida que no te pertenece del todo.
    • Te cuesta llorar, descansar o pedir ayuda.
    • Sientes que algo falta, pero no sabes qué es.

    Te dejaste para después… y ese después nunca llega.

    3. ¿Por qué ocurre?

    La disociación no es una debilidad, es un recurso. Es lo que el cuerpo y la mente hacen cuando estar presentes duele demasiado. Se aprende cuando, por ejemplo:

    • Había que ser fuerte para no preocupar a nadie.
    • El afecto venía acompañado de exigencias.
    • Se invalidaban tus emociones: “No llores”, “No fue para tanto”, “Tú puedes sola”.

    4. Las consecuencias a largo plazo

    Esta forma de estar en el mundo puede hacerte sentir vacío, desconectado de ti mismo. Puede dificultar las relaciones, hacerte sentir solo incluso estando acompañado, o llevarte a exigirte siempre más sin disfrutar de lo logrado. A veces, incluso el cuerpo empieza a hablar: insomnio, ansiedad, síntomas físicos sin causa médica clara.

    5. El camino de vuelta

    Sanar la disociación no es forzar la emoción, sino crear un espacio seguro para que vuelva a aparecer.

    • Acompañamiento terapéutico.
    • Escuchar las necesidades del cuerpo: descanso, movimiento, nutrición.
    • Practicar la presencia: momentos de silencio, contacto con la naturaleza, arte.
    • Reaprender a sentir sin culpa. No se trata de “dejar de funcionar”, sino de volver a habitarte, de construir una vida donde también tú estés presente.

    Si alguna vez sentiste que todo está bien, pero tú no lo estás… no estás solo. Nombrarlo ya es empezar a cuidarte. Porque vivir por fuera no basta: mereces también estar en casa por dentro.

    Cómo sanar la herida que generó el autoabandono

    No se trata de hacer más. Ni de convertirte en una versión perfecta de ti. Se trata de volver a ti.
    Cuando hablamos de autoabandono, hablamos de una herida profunda: la de haberte sentido sola en momentos en los que necesitabas cuidado, presencia, sostén. Aprendiste a sobrevivir desconectándote de tus necesidades básicas: descansar, alimentarte bien, moverte, disfrutar. Quizás fuiste la niña o el niño que se hizo adulta/o demasiado pronto, que aprendió a no molestar, a no necesitar, a no ser carga. Y ahora, en la adultez, sigues funcionando. Trabajas, resuelves, sostienes a otros. Pero tú, ¿dónde estás?

    • Sanar esa herida no es hacer dieta, ir al gimnasio o practicar mindfulness porque “hay que hacerlo”.
    • No es ser perfecta ni tener una vida basada en logros, es hacer un trabajo profundo de conexión.
    • Es algo más profundo: es permitirte volver a habitarte.
    • Es empezar a preguntarte: ¿qué necesito yo hoy?
    • Es dar espacio al cuerpo que has ignorado tanto tiempo.
    • Es descansar sin culpa. Comer sin castigo. Moverte por placer, no por exigencia.
    • Es dejar de mirarte con los ojos de quienes no supieron verte.

    Sanar es un acto de presencia. Y de paciencia.
    No se trata de logros, sino de vínculo contigo.

    No hay un destino final, pero sí un camino de regreso: cada vez que te eliges, aunque sea un poquito, estás sanando.

    ¿Cómo empiezo a sanar el autoabandono en mi día a día?

    Sanar no es algo que se logra de golpe, sino a través de pequeños actos de amor propio sostenidos en el tiempo. Aquí van algunos ejemplos sencillos, pero profundamente transformadores:

    • Descansar cuando estás cansada/o, no solo cuando “ya no puedes más”: Pon límites. Apaga el ordenador antes. Tómate un día sin hacer nada “productivo”.
    • Comer con presencia: No es hacer dieta, es sentarte sin pantallas, saborear, preguntarte qué te apetece y cómo te cae lo que comes.
    • Mover tu cuerpo desde el placer, no desde la culpa: Caminar, bailar, estirarte al despertar. Movimiento suave que te recuerde que estás viva.
    • Decirte cosas amables: Observa tu diálogo interno: ¿te hablas como te hablarías si fueras tu mejor amiga/o?
    • Cuidar tu entorno: Ordenar un rincón, encender una vela, poner una canción que te conecte. Tu espacio también habla de tu vínculo contigo.
    • Tomarte en serio cuando algo duele: No minimizar lo que sientes. No justificar lo que te daña.

    ¿Cómo te acompañamos en terapia?

    El trabajo terapéutico no es una corrección de lo que haces mal, sino un acompañamiento amoroso para que te reencuentres contigo.
    En terapia te ayudamos a:

    • Reconocer el origen de tu autoabandono. Entender por qué te desconectaste, cuándo aprendiste que no podías necesitar, sentir o descansar.
    • Construir un espacio seguro para volver a sentir. Empezar a habitarte sin juicio.
    • Revisar tus creencias. Dejar de vivir desde el “deber” constante para dar lugar al deseo, al permiso, al cuidado.
    • Acompañarte en el proceso de cambio. No estás sola: estás acompañada en el camino de volver a ti.

    Volver a ti no es egoísmo, es sanación.

    Tu vida no necesita más logros.
    Necesita más presencia, más ternura, más verdad

     

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  • La herida del abandono: cuando el vacío emocional domina tu vida

    La herida del abandono: cuando el vacío emocional domina tu vida

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    El Centro de Psicología Sandra Ribeiro es un Centro Sanitario Autorizado por la Comunidad de Madrid con N.º CS19965, localizado en Majadahonda.

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  • Cuando tu peor enemigo eres tú: el dolor del diálogo interno destructivo

    Cuando tu peor enemigo eres tú: el dolor del diálogo interno destructivo

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